Crimenes por lujuria

Los crímenes de lujuria
Los delitos de tipo sexual se englobaban bajo la denominación general de crímenes de lujuria. Inspirados, según se creía, por el demonio, re­vestían más el aspecto de un pecado mortal que el de fantasías en ocasiones dignas de castigo, aunque en todo caso naturales. Los jueces inten­taban combatir los propios errores de la natura­leza. Así, los hermafroditas eran condenados a la picota por rechazar el sexo que se les imponía, como le sucedió a Anne Grandjean en 1765. En cuanto al caballero de Eon, insistió en ser mujer, si bien la autopsia reveló su pertenencia al sexo masculino.
Al principio, la mayoría de estos supuestos crímenes se castigaron con la hoguera; más tar­de, la lógica hizo que se emplearan otros métodos. El adulterio, por ejemplo, era tan frecuenta que habría sido preciso talar bosques enteros El castigo del fuego subsistió, sin embargo, para la sodomía y la bestialidad cometidas por la gen­te de la clase baja; es inimaginable que los jueofl castigaran severamente los «excesos» de los her­manos del monarca, e incluso los del propio rey.

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